Ahora vas a realizar la más básica y sencilla de las posturas yógicas: la postura fácil, como lo muestra la fotografia.
- Siéntate sobre un tapete especial o una piel de borrego, dobla la pierna derecha y colócala bajo tu rodilla izquierda; luego, repite la operación con la otra pierna y coloca la izquierda bajo la rodilla derecha.
- Puedes poner una manta doblada o un cojín bajo el extremo de tus nalgas para ayudar a mantener la espalda recta. Si por algún motivo no puedes mantener esa postura en el suelo, siéntate en una silla para que tu espalda este perfectamente erguida. O siéntate en el suelo con las piernas estiradas y la espalda recostada contra la pared. Esfuérzate por mantener tu espalda lo mas recta que puedas.
- Imagina que tienes una cuerda que tira de tu cabeza hacia el techo y baja un poco la mandíbula hacia el pecho para que el cuello quede perfectamente alineado con la espalda.
- Relaja los hombros y déjalos caer alejándolos de las orejas al máximo.
- Cierra los ojos y oriéntalos hacia arriba, como si mirases el centro de tu frente. Ahí esta el tercer ojo, la fuente de la intuición. Si de entrada te resulta difícil, limítate a mirar hacia arriba con los ojos cerrados.
- Relájate en la postura y deja que tu respiración fluya tranquilamente por todo tu cuerpo. Respira desde tu vientre, desde el lugar en el que esta tu hijo. Deja las manos descansando sobre las rodillas, con las palmas mirando hacia arriba. Junta el pulgar y el índice para formar el llamado Gyan Mudra, que es el mudra de la sabiduría.
- Inhala por la nariz y exhala por la boca. Al inhalar repite mentalmente el sonido “Sat” y al exhalar, “Nam”. Sat Nam significa “mi verdadera identidad”. Utiliza siempre este mantra para que conozcas las bondades de la ciencia yógica del Naad o corriente de sonido que se basa en la repetición de determinadas silabas para abrir y estimular los centros nerviosos sutiles del cuerpo y mejorar la salud.
- Comprueba que el tiempo de inhalación y exhalación es similar. Sigue respirando y repitiendo el mantra por 11 minutos.
Aunque meditar es beneficioso a cualquier hora del día, es especialmente recomendable hacerlo a primera hora en la mañana, porque te ayuda a empezar el día centrada, y a última hora de la noche, para dormir más relajadamente.
recurso: Kundalini Yoga para el Embarazo / Gurumukh Kaur
