EL LUGAR
Para empezar a meditar, busca un lugar limpio, despejado y tranquilo. Necesitas estar cómoda y no tener frio ni calor (porque si tienes calor, te dará sueno.) es preferible que no hayas comido desde dos horas antes. Este será tu espacio. Siéntate en una alfombra, una toalla o un cojín.
CREA UN ESPACIO SAGRADO
Monta un altar en tu casa. Los altares te conectan con la fuente, con lo que verdad importa. No es un lugar de adoración. Simplemente puede ser una extensión terrenal te tu espíritu, de tu esencia. Sentarte en el mismo lugar cada día para hacer yoga y meditar es muy beneficioso porque el lugar se carga de la energía meditativa que creas. De hecho, en poco tiempo, provocara una sensación distinta a la del resto de la casa. Cualquier lugar tranquilo sirve, como, por ejemplo, un rincón de tu dormitorio. Ponle flores alguna fotografía de alguien que te inspire a seguir su ejemplo, un poco de incienso.
LA ROPA
Ponte ropa cómoda, de color claro y materiales naturales ya que eso expandirá tu aura o campo electromagnético unos 45 cms. Descálzate para que tus pies respiren. Los pies tienen 72 terminaciones nerviosas que estimulan la energía y aportan salud a todo el cuerpo. Cúbrete con una manta ligera o con un chal tanto el cuerpo como la cabeza. No uses ese chal para nada mas, así adquirirá una vibración meditativa que te ayudara a relajarte con solo ponértelo.
Sat Nam!